¿Qué prometieron las grandes marcas y por qué toca rendir cuentas ahora?
PepsiCo reveló con claridad en su último informe de sostenibilidad que el uso de material reciclado en sus envases plásticos creció de forma notable en 2025. El motor detrás de esto es que las metas de reducción de plástico y porcentaje de material reciclado fijadas por los gigantes de bebidas y snacks hacia 2020 han llegado a su «año de examen». Por los proyectos que veo de primera mano, los clientes de marcas internacionales llevan un par de trimestres haciendo una misma tarea a fondo: trasladar los objetivos que antes solo figuraban en memorias anuales o informes ESG a sus especificaciones de compras, exigiendo a los proveedores materiales reales y pruebas documentadas
Este cambio no es un eslogan, es pura presión regulatoria. El reglamento europeo PPWR (Packaging and Packaging Waste Regulation) entrará en vigor de forma progresiva a partir de 2026, y los esquemas de EPR de distintos países están elevando el porcentaje obligatorio de contenido reciclado, la frecuencia de declaración y las sanciones. Aunque las plantas de la propia marca cumplan, si los talleres de impresión y convertidores de packaging no acompañan el ritmo, la cadena de trazabilidad y declaración queda rota

¿Por qué el camino de la reducción de plástico se vuelve cada vez más cuesta arriba?
Aumentar el porcentaje de material reciclado suena a un simple cambio de materia prima, pero en la práctica compromete a toda la cadena de suministro. Desde las líneas de producción y el trato con clientes, el cuello de botella rara vez es «querer o no hacerlo», sino superar estas barreras:
・Estabilidad en el suministro de material reciclado: el rPET grado alimentario y el PP reciclado siguen siendo recursos muy cotizados en Asia-Pacífico, con fluctuaciones de precio mucho más agresivas que las de la resina virgen
・Conformidad de las formulaciones: el cliente puede fijar un objetivo del 30 %, pero las muestras enviadas deben cumplir con certificaciones estrictas y límites de impurezas
・Declaración y trazabilidad: la EPR exige saber exactamente «cuánto material reciclado lleva este lote de envase y de qué cadena de reciclaje procede», algo que un sistema de inventario tradicional no puede rastrear
・Marcado y etiquetado: los símbolos de reciclaje y códigos de identificación de resina en el envase deben coincidir al milímetro con lo declarado; de lo contrario, la marca rechazará el lote
En resumen: el porcentaje de reciclado no es una cifra que se maquilla en una hoja de cálculo; es un trabajo de ingeniería en planta que llega hasta la lámina, la capa de tinta y la etiqueta adhesiva
¿Cómo impacta esto a los talleres de impresión medianos y pequeños?
El impacto llega por dos frentes a la vez. Primero, el endurecimiento de las especificaciones de compras: las marcas globales ya exigen declarar el porcentaje de material reciclado, aportar certificados de origen y añadir estas cláusulas como anexos obligatorios en los contratos anuales. Segundo, una mayor carga documental: las declaraciones de EPR requieren campos detallados sobre composición, peso, origen y porcentaje de reciclado; los acuerdos verbales o las tablas de Excel informales ya no sirven
Para ser más concretos, estas son las tres preguntas que los clientes de marca hacen ahora a los impresores:
・¿Qué porcentaje de material reciclado contiene la lámina de estas etiquetas para botella? ¿Tienen el informe de ensayo correspondiente?
・¿Sus tintas y adhesivos interfieren en la clasificación y separación del flujo de reciclaje (recycling stream)?
・En envíos internacionales, ¿coinciden los códigos de material impresos con los datos de la declaración aduanera y ambiental?
Estas tres preguntas no formaban parte del examen principal de un impresor en la última década; hoy son determinantes
¿Cómo pueden anticiparse las marcas y los talleres de impresión?
Esta partida de cumplimiento normativo no la puede ganar una empresa en solitario. Desde una perspectiva práctica, conviene estructurarla en tres pasos:
・① Auditar los materiales y porcentajes de reciclado de las líneas de producto actuales para fijar una línea base (baseline)
・¿Qué líneas ya cumplen? ¿Cuáles no llegan? ¿Dónde está la brecha?
・② Renegociar contratos con proveedores e incorporar los campos de declaración EPR y certificados de material reciclado en los anexos de compra
・Sin cláusulas contractuales por escrito, el año de la auditoría será solo problema de la marca y no comprometerá formalmente a la imprenta
・③ Crear un archivo trazable de materiales y formulaciones, registrando todo: tintas, láminas, etiquetas y embalaje final de expedición
・Si no se implementa este registro, ante una auditoría de EPR habrá que rehacer el proceso desde cero
Completar estos tres pasos permite poner la estructura a punto antes de que el PPWR europeo y los esquemas EPR de varios países entren en su fase de sanciones obligatorias en 2026. Muchos fabricantes por contrato y marcas aún siguen en la postura de «si el cliente no lo pide, no se cambia», pero a esa ventana le queda menos de un año
Bajo mi punto de vista, esta presión no tiene por qué ser negativa para los fabricantes. Una vez que las exigencias de cumplimiento de las marcas globales se formalizan en contratos de compra, la cadena de suministro pasa de depender de acuerdos tácitos a operar con documentación, datos y trazabilidad sólida. Quedarán fuera los que no se preparen, no los que carezcan de capacidad técnica
En las artes gráficas, lo más temible no son las nuevas normas, sino que estas lleguen y te descubras sin red de contactos, sin materiales calificados y sin base de datos. Construir la línea base, cerrar los anexos contractuales y documentar los archivos de materiales: estas tres tareas valen mucho más que cualquier manifiesto de sostenibilidad

Puntos clave
・2025 es el año de rendición de cuentas para los objetivos sostenibles de las marcas globales; el uso de material reciclado y las declaraciones EPR se auditan en paralelo
・El verdadero obstáculo de la reducción de plástico no está en los eslóganes, sino en cuatro frentes: suministro de reciclado, conformidad de fórmulas, trazabilidad declarativa y marcado en planta
・El impacto en los impresores se concentra en dos líneas: especificaciones de compra más estrictas y una mayor carga documental
・Tres pasos de preparación: auditar la línea base, negociar anexos contractuales y crear fichas técnicas de trazabilidad de materiales
・Adaptar los procesos con un año de antelación resulta infinitamente más rentable que intentar ponerse al día cuando las sanciones ya estén en vigor
Reflexiones finales
La lección más directa que deja esta ola regulatoria a marcas y talleres de impresión es clara: la sostenibilidad ya no es un asunto que se pueda «dejar para luego», sino el pase de entrada que define si se ganan pedidos y se firman contratos. Conviene actuar en dos direcciones simultáneas:
・Primero: auditar de forma proactiva los materiales de envase y el porcentaje de reciclado en las líneas clave para contar con datos defendibles; esta línea base será el respaldo para negociar con marcas internacionales durante el próximo año
・Segundo: concertar una reunión específica con los socios de la cadena de suministro para incorporar los campos de declaración EPR, certificados de reciclado y trazabilidad en los memorandos de colaboración, sin esperar a que el cliente lo exija. Para los impresores, cuanto antes monten este archivo técnico y sistema de trazabilidad, más rápido se posicionarán como socios preferentes cuando las normativas entren en vigor en 2026
Lecturas recomendadas
FAQ
- ¿Qué es la EPR y por qué afecta a los talleres de impresión?
- La EPR (Extended Producer Responsibility o Responsabilidad Ampliada del Productor) es un régimen que obliga a los fabricantes a responsabilizarse del tratamiento y gestión de residuos durante todo el ciclo de vida del producto. Para los impresores, esto significa que las marcas trasladan las exigencias de declaración y contenido reciclado a la formulación del packaging, los códigos de material y la documentación de trazabilidad
- ¿Qué relación tiene el PPWR con los fabricantes y convertidores externos?
- El reglamento europeo PPWR entrará en vigor de forma escalonada a partir de 2026 y afectará a todos los envases de productos exportados a la Unión Europea. Aunque los fabricantes se encuentren fuera de la UE, deben cumplir con los requisitos si sus clientes venden en ese mercado, convirtiéndose en una barrera técnica de entrada en la cadena de suministro
- ¿Cómo se verifica el porcentaje de material reciclado y qué debe aportar la imprenta?
- La práctica habitual consiste en presentar informes de ensayo de terceros (bajo normas de contenido reciclado como ASTM D7611 o ISO 14021), códigos de identificación de resina y registros de trazabilidad de compras. Durante las auditorías, las marcas cotejan estos datos lote por lote con su declaración oficial
- ¿Cuánto incrementa el embalaje sostenible los costes de impresión y producción?
- Varía según los materiales y la complejidad del diseño. El precio unitario de las resinas recicladas suele ser superior al de las vírgenes y sufre mayor volatilidad; no obstante, las empresas que adapten sus procesos con antelación podrán optimizar costes mediante volumen y poder de negociación antes de que las normativas sean obligatorias
- ¿Cuál es el primer paso prioritario para las marcas en este momento?
- Auditar los materiales de envase, porcentajes de contenido reciclado y datos declarativos de sus líneas clave para fijar una línea base (baseline). Esta información será el fundamento técnico para negociar contratos con proveedores y cerrar acuerdos con clientes internacionales
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